La construcción de la presa del Bujo resolvería el problema, pero no está prevista hasta el periodo 2028-2033

Lo reconoce la propia Confederación Hidrográfica del Guadiana en sus documentos de gestión de la cuenca: “En los escenarios futuros, se prevé el incumplimiento a partir del horizonte 2021 de las Unidad de Demanda Urbana A63B (Mancomunidad de aguas de Tentudía), que se solventaría con alguna alternativa de regulación sobre el río Ardila, como la Presa del Bujo”. En otro punto, insiste: “Para el horizonte 2033 se ha supuesto el efecto del cambio climático, que se traduce en una disminución del 6% en las aportaciones naturales. Esta disminución, unida al incremento de las demandas, agrava los incumplimientos en la garantía de diversas demandas, aunque el más preocupante que es el de la Mancomunidad de Tentudia (A63B) quedaría solventado con la implementación de alguna alternativade regulación ya anteriormente mencionada”.

Sin embargo, aunque CHG apunta que ya en 2021 habrá problemas, no contempla la construcción de la nueva presa, también en la sierra de Tentudía, hasta el periodo 2028-2033.

Pero es que el problema de escasez ya se está dando: tres veces en los últimos años ha habido que activar planes de emergencia, dado que el embalse de Tentudía, de apenas 5 hectómetros cúbicos, no puede responder en cuanto se encadenan varios meses de sequía. Ahora mismo la presa está al 40%, es decir, 30 puntos menos de la media de los últimos diez años. La nueva presa del Bujo, con entre 10 y 14 hectómetros cúbicos de capacidad, no solo solventaría el problema, sino que permitiría afrontar otra cuestión: hoy por hoy, la poca capacidad del embalse inaugurado a finales de los 80 es un lastre para la instalación de nuevas industrias, ya que serían las primeras en sufrir restricciones en caso de sequía.

La citada presa del Bujo ya figuraba en los anteriores planes de la cuenca, de hace más de una década, incluso con un presupuesto asignado. El único problema sería que afecta a un espacio incluido en la Red Natura. Sin embargo, como recoge el BOE de 18 de septiembre de 2015, que incluye la evaluación ambiental del plan de cuenca, esta circunstancia no debe paralizar la obra, por existir un interés superior a proteger. Textualmente dice: “El Plan contempla la construcción de la Presa del Bujo, con un volumen de 10 hm3, para el abastecimiento de la Mancomunidad de Tentudía que afecta a espacios pertenecientes a la Red Natura 2000 y para la que deberán preverse las correspondientes medidas compensatorias. Esta obra se considera de interés público superior (salud humana), habiéndose descartado otras alternativas por sus costes desproporcionados”.

Es más, se indica que si la evaluación fuese negativa, el proyecto debería seguir adelante: “Si la conclusión de esta evaluación fuera negativa, se deberán cumplir, entre otros, los requerimientos contemplados en el artículo 45 de la Ley 42/2007, del Patrimonio Natural y la Biodiversidad, como son que lo hacen, ante la ausencia de alternativas, por razones imperiosas de interés público de primer orden y que se toman cuantas medidas compensatorias sean necesarias para garantizar que la coherencia global de la Red Natura 2000 quede asegurada, tal y como se prevé en el caso de la construcción de la presa del Bujo”.

Con estos argumentos sobre la mesa, la presidenta de la Mancomunidad de Tentudía, Mercedes Díaz, se reunión con el presidente de la CHG, José Martínez, para demandar que se agilice la construcción de la nueva presa del Bujo, que tomaría sus aguas del Ardila y estaría conectada al actual embalse de Tentudía.

Cierto es que con el nivel actual de agua, la presa en funcionamiento garantiza el suministro durante un año, pero también que la comarca ve muy limitadas sus posibilidades por tener siempre sobre su cabeza la espada de Damocles de la escasez de agua.

Además, Díaz hizo notar al presidente de CHG que la Mancomunidad está cumpliendo de manera escrupulosa cuantos compromisos adquirió para un uso más eficiente del agua, como la utilización de fuentes alternativas, la reducción del riego en jardines públicos, restricciones en el baldeo de calles o utilización del agua de fuentes públicas.

Igualmente, se han puesto en marcha campañas de concienciación ciudadana, con amplia difusión, para que se evite el despilfarro de agua.

Son, en todo caso, medidas paliativas que no resuelven el problema de fondo. Por ello, desde la Mancomunidad se insiste en que la pelota está en el tejado del Ministerio, que debe activar cuanto antes una obra a todas luces necesaria, como reconoce la propia CHG, que indica que la Mancomunidad de Tentudía es el territorio donde mayor déficit de agua se da en toda la cuenca.

Una obra de este calibre lleva tiempo hasta que entra en servicio, por lo que desde la Mancomunidad se exige que empiecen los trámites ya.