Tenía que ser en Cádiz donde se encontrasen. Dos genios, dos artistas, uno nacido en 1598 en Fuente de Cantos; el otro, en 1950 en San Fernando, frente a frente. El milagro de acercar a dos maestros separados por cuatro siglos solo es posible en una ciudad donde arte, ingenio e historia se palpan en cada rincón.

Así, la sala Zurbarán del Museo de Cádiz, que alberga las tablas y lienzos de la Cartuja pintadas por el artista fuentecanteño, y presididas por su San Bruno, han estado acompañadas durante algunos días por las imágenes de García Alix del cantaor Camarón, pertenecientes a la colección de arte contemporáneo de la Diputación de Cádiz.

Desde el centro, bajo San Bruno, Camarón parece dialogar con los 18 monjes del conjunto, en un juego de gestos con las manos que despertó gran interés entre los visitantes.

Un ejemplo de que el arte es arte y supera barreras de tiempo y técnicas. Zurbarán y Camarón volvieron a la vida para dialogar frene al público. El resultado del montaje fue tan natural que se entendía que, tarde o temprano, estos artistas tenían que coincidir.