Francisco Núñez Olivera, Marchena, no solo se había ganado en sus 113 largos de vida el cariño y el respeto de sus paisanos bienvenidenses, sino que su talante había calado en todos los que, curiosos, se aproximaban a su figura, quizá deseosos de conocer su secreto de longevidad.

 

Tanto en el homenaje que se le dispensó al convertirse, con 112 años, en el hombre más anciano del mundo, como en el más reciente celebrado por su 113º cumpleaños, hace mes y medio, Marchena se mostró afable, sorprendido, a ratos superado por la cantidad de gente que le felicitaba, pero siempre agradecido. Como lo estaba su pueblo, Bienvenida, y por eso le nombró Hijo Predilecto, un homenaje que el rubricó con las palabras que definen su modo de ser: “que todos tengamos buen corazón, y así el mundo será más digno”.

El mundo, no solo Bienvenida, está de luto, porque ha perdido a su abuelo. La noticia ha trascendido la población, la comarca y la propia región, y se ha convertido en acontecimiento internacional. No es para menos.

En la pena, a los bienvenidenses les queda por lo menos el consuelo de saber que su vecino más querido se ha ido en paz y rodeado de sus familiares. Discreto, como fue toda su vida.

Hoy, basta con poner en cualquier buscador de internet las palabras ‘Marchena’ y ‘Bienvenida’ para calibrar el impacto que ha tenido la muerte de Francisco Núñez.