La adolescencia, como transición entre el mundo de la niñez y el de los adultos es una época de crisis y conflictos internos, de descubrimientos, una situación natural que puede verse seriamente afectada si la persona que está pasando por esta fase ve como irrumpe el cáncer en su vida.

Por eso, en el Día Internacional del Niño con Cáncer este año la dedicatoria ha sido una reivindicación para estos adolescentes “que necesitan un lugar con nombre propio donde puedan crecer, pero nunca antes de tiempo”, según indica el comunicado que se leyó para la ocasión.

Y es que el adolescente con cáncer, además de su conflicto interno natural se ve de pronto ‘arrojado’ a un mundo de adultos que no entiende, puesto que las personas de más de 14 años que sufren esta enfermedad no tienen cabida ya en las Unidades de Oncología Pediátrica y se les envía a la de adultos.

Esta situación ha sido cuestionada por los estudios encargados por la Federación Española de Padres de Niños con Cáncer, que recomiendan que los adolescentes sean tratados “en un lugar especialmente pensado para nosotros, donde podamos hacerles entender que entre los adultos no siempre se nos da la atención que necesitamos”.

Por ello reivindican ser tratados en unidades específicas o en las de Oncología Pediátrica, “porque en un momento en el que la vida nos obliga a crecer antes de tiempo, solo pedimos que no lo hagan ellos (las autoridades sanitarias) también”.

Esta demanda se plasmó en el lema ‘Nunca crecer antes de tiempo’ y en el hashtag #nosomosadultos, exhibido durante las multitudinarias marchas con participación de escolares de toda la comarca.