Que los estorninos son ‘muy molestos y mucho molestos’, que diría nuestro presidente, nadie lo duda: ruidos, suciedad, destrozos en árboles, cubiertas y mobiliario urbano… de todo están padeciendo los fuentecanteños ante esta plaga que nadie parece capaz de atajar. Ni los sistemas para ahuyentarlos ni la recogida de un millar de firmas para instar a las autoridades sanitarias a afrontar el problema han dado resultado.

Pero esta plaga de tintes bíblicos puede tener sus días contados por obra y gracia de Pablo, Cristina, Francisco y Ángela, cuatro alumnos de Segundo de Bachillerato del IES Alba Plata que cambiaron la resignación por esa expresión de la que nace la innovación: ‘¿y si…?’ Pusieron manos a la obra, tutorizados por el profesor de Administración y Gestión, Pedro Martín,  y tras meses de pruebas, diseños, análisis, dieron con la fórmula que puede resumirse en repeler, atraer y castrar.

Nació así Sturval, un método que aplica los tres procesos definidos. Por un lado, la colocación en los lugares donde se posan las aves de unas tiras cubiertas por un gel de ‘efecto fuego’, que les incomode y les haga renunciar a posarse. Por otro, la colocación de un sistema acústico de reclamo que les atraiga hasta un lugar determinado. Allí se encontrarán con el tercer elemento: comederos diseñados por los alumnos, impresos en 3D donde el manjar les alimenta, pero también les esteriliza.

Tiempo habrá de saber si la idea se aplica y, de hacerse, da el resultado esperado. En todo caso, nada se habría perdido.

De momento estos cuatro innovadores han visto cómo su proyecto era seleccionado como uno de los 35 finalistas dentro del concurso Desafío Emprende de Educaixa, al que se presentaron 1.300 ideas.

Debían ir a Barcelona a defenderlo, pero (increíble para un proyecto escolar) las fechas de presentación, a mediados de mayo, les coinciden con exámenes finales y preparación de la selectividad. Enviarán un vídeo explicativo y a esperar.

Ganen o no (esperemos que sí, si no se valora bastaría traerse al jurado a vivir a la plaza unos días, para que vean la dimensión del problema) ya han planteado exponer su proyecto al ayuntamiento.

Si funciona, es seguro que de realizarse un referéndum los fuentecanteños votarían por que se pusiera el nombre de estos estudiantes a una (o varias) calles. No es para menos.