Tras el pregón pronunciado ayer, Segura de León inicia su semana grande en torno a la festividad del Cristo de la Reja, y donde su rasgo distintivo son las capeas, un festejo taurino de honda tradición, que se remonta, al menos, tres siglos atrás.

Hoy arrancan estas capeas de interés turístico, siempre a partir de las 18.00 en la plaza, una cita que se repetirá a diario hasta el día 18. A tres golpes en el portón de los corrales, los presentes quedarán avisados de que va a salir una vaquilla.

Para quienes deseen vivir la emoción de enfrentar al animal, las normas son muy claras: no se permite presencia de menores de edad, personas que presenten síntomas de embriaguez o que porten objetos que puedan causar daño a otras personas o a las vaquillas (vasos, botellas, etcétera). Quien vulnere estos principios será expulsado de inmediato.

Asimismo, las reses pueden ser citadas, corridas o recortadas, ateniéndose a los cánones del toreo tradicional, pero en ningún caso se podrá maltratar a la vaquilla. Quien así lo haga también será expulsado.

Una vez terminado el pase de la vaquilla, se abrirá la salida del animal hacia el embarcadero, sin que en su recorrido por las calles pueda ser molestado, corrido o toreado.

A los festejos se añade la capea simulada de los niños, que será el 15, y la exclusiva de las mujeres, el 16.

Pero además hay otro elemento que justifica el título de esta nota y da idea de lo que para los segureños son sus capeas: el último día, a las 12 de la noche, Segura dará por finalizado el año, con una fiesta de ‘nochevieja’ donde no faltarán las tradicionales uvas al ritmo de las campanadas del reloj de la plaza. Porque en Segura el año va de capea a capea, como es de ley.