Todo es gigantesco en la planta fotovoltaica que tocará los términos municipales de Usagre, Bienvenida e Hinojosa, y que acaba de obtener la autorización para la construcción: 1.100 hectáreas de extensión, 300 millones de inversión, 800 empleos directos durante la fase de construcción (que se iniciará en breve y llevará algo más de un año) y alrededor de 70 empleos fijos durante su fase operativa.

Aunque su potencia instalada es de 499 megavatios, la potencia máxima autorizada a evacuar a la red son 391 megavatios. De este modo, y con las estimaciones en cuanto a irradiación solar en nuestra zona, la planta producirá ‘sólo’ 570 millones de kilovatios-hora, en lugar de los 725 millones de kilovatios-hora que produciría si funcionase el cien por cien.

Esto, por hacernos una idea, equivale al consumo anual de más de la mitad de los hogares de la provincia de Badajoz (alrededor de 140.000 hogares), y evitará que se viertan a la atmósfera 127.000 toneladas de CO2 cada año de funcionamiento.

La electricidad producida se evacuará a través de la central eléctrica de alta capacidad que existe en Bienvenida y su destino ya está, al menos en parte, claro: Iberdrola, uno de los socios del proyecto de la central Núñez de Balboa (que así se llama) ha firmado un power purchase agreement (contrato de suministro a largo plazo) con la teleco Euskatel y la entidad financiar Kutxabank para suministrarles la energía que se produzca aquí. También hay otras empresas privadas interesadas en contratar.

Estos contratos, denominados PPA por sus siglas en inglés, se están extendiendo cada vez más en España, ya que para los compradores tienen una doble ventaja: por un lado, se garantizan el suministro de energía a largo plazo sin que sus costes se disparen por las fluctuaciones del mercado, y por otro, les ayuda a cumplir con los objetivos de reducir el impacto ecológico de su consumo energético, lo que le otorga ventajas en una época en la que la actuación respetuosa con el medio ambiente es fundamental para las empresas.