Acabo de salir del cine y os lo digo de corazón: estoy en shock. Confieso que con las últimas de la saga no terminaba de conectar, pero lo que ha hecho Santiago Segura en Torrente Presidente me ha dejado paralizado en la butaca. He pasado toda la película boquiabierto, escuchando una barbaridad tras otra y, lo más fuerte de todo… riéndome a carcajadas porque es que le pone cara a TODO lo que estamos viviendo.
1. El éxito de lo prohibido (Marketing de 10)
Ahora entiendo por qué no ha habido ni un solo tráiler, ni adelantos, ni filtraciones. Ese secretismo absoluto ha sido una jugada maestra. Nos ha creado una inquietud tal que, unida a la que se está liando en redes estos dos días, ha convertido el estreno en el evento cinematográfico más potente de los últimos 15 años. Ir sin saber qué te vas a encontrar ha hecho que cada chiste explote con el triple de fuerza.
2. Un espejo (muy sucio) de nuestra política
La película no es solo comedia rancia; es una crítica mordaz y brutal a la actualidad política de nuestra España. Segura ha tenido la valentía de meter el dedo en la llaga de la polarización, del populismo y de lo absurdo de nuestro día a día. Es increíble cómo un personaje tan «impresentable» como Torrente acaba siendo el mejor vehículo para retratar el esperpento nacional.
3. Mi veredicto
Hacía años que no disfrutaba tanto de una experiencia en el cine. Es valiente, es políticamente incorrectísima y, sobre todo, es necesaria. Si queréis ver cómo se «cancela la cultura de la cancelación» y reíros de lo que nadie se atreve a decir, tenéis que ir ya.
Torrente Presidente tiene mi voto (y mi risa).















