Mientras países como Países Bajos o Suecia impulsan sus propios sistemas de pago instantáneo, en España tenemos una herramienta excelente, nacional y barata: Bizum. Pero su evolución natural, Bizum Pay, lleva semanas paralizada. ¿El motivo? No es técnico ni legal. Es político y económico.
Visa y Mastercard, dos gigantes estadounidenses, controlan las certificaciones de seguridad necesarias para que Bizum Pay pueda operar a gran escala. Y sencillamente, no las otorgan. La razón: el sistema español elimina intermediarios extranjeros, reduce comisiones drásticamente (hasta un 2% menos) y abarata los costes para los comercios.
Las diferencias son abismales:
· Velocidad: con Bizum el comercio cobra al instante. Con tarjeta, espera 1 o 2 días.
· Comisiones: Bizum mucho más bajas. Visa y Mastercard se llevan un porcentaje por cada compra.
· Soberanía: Bizum es banca española. Las tarjetas, multinacionales con sede fuera.
El bloqueo no perjudica a los bancos, sino a los pequeños comercios, autónomos y consumidores. Mientras tanto, la economía real pierde competitividad. No es competencia, es un veto encubierto. Y tendría que investigarlo la CNMC y la Unión Europea.
















