En una época en la que no existía internet y las biografías de los grandes artistas flamencos estaban dominadas por el mito y la tradición oral, el flamencólogo Manuel Yerga Lancharro (Premio Nacional de Investigación) desarrolló un método documental insólito para aportar rigor histórico al género: recorrer archivos parroquiales, registros civiles y cementerios de toda España en busca de lápidas y certificados de bautismo o defunción.
Esta labor casi detectivesca le valió las burlas de otros estudiosos que lo tildaban de excéntrico por «ir a buscar lápidas», aunque gracias a sus hallazgos logró desmentir datos aceptados durante décadas:
- El misterio de «Fosforito el viejo»: Para averiguar por qué Antonio Chacón apodaba «el Galleguiño» a Francisco Lema Uller, Yerga escribió cartas a prácticamente todos los párrocos de Galicia hasta rastrear su verdadero origen.
- Desmontando mitos: Consiguió fijar por primera vez con fe de bautismo la fecha exacta y datos de nacimiento de Don Antonio Chacón, desmintió falsas creencias sobre Antonio Grau Mora «Rojo el Alpargatero» y localizó la partida de nacimiento de Trinidad Navarro «La Trini» en Málaga.
- El administrador de la sepultura: Su estrecha investigación sobre Chacón generó tanta confianza en la heredera del cantaor, Ana Ariza, que esta nombró a Yerga administrador y conservador legal de la tumba del matrimonio Chacón-Ariza en Madrid.
- Anécdotas del epistolario: En sus cartas a familiares e informantes para recabar datos, solía adjuntar sellos para facilitar la respuesta por correo; en una ocasión, un destinatario le pidió por favor que no le enviara más sellos, que le respondería de todas formas.
Publicar sobre cómo el rigor de la fe de bautismo y la búsqueda en registros civiles terminaron imponiéndose a la leyenda en el arte jondo es un enfoque poco habitual y muy llamativo dentro de la divulgación flamenca.

















