Imagínese la situación. Usted está haciendo senderismo, o circula por una carretera secundaria, y se topa con un accidente. Llama al Servicio de Urgencias y Emergencias 112, pero no puede dar su localización precisa, ya que desconoce la zona, solo sabe que está ‘cerca de X’. Esto supondrá un retraso en la llegada de ayuda, que primero habrá de dar con el lugar concreto. Pero sigamos. En el 112 le piden que describa lo ocurrido. Usted está nervioso, confuso y no tiene conocimientos sanitarios. Solo sabe que hay varias personas afectadas, heridas o quizá alguna muerta. Responde como puede, y ruega que se den prisa. Con esos datos confusos, desde el 112 tienen que decidir qué recursos deben desplazar. Puede que vayan más de los precisos, lo que hace que no estén disponibles para otra posible emergencia. O puede que sean menos y haya que volver a requerirlos, o puede, por ejemplo, que si se trata de un accidente de tráfico sea preciso primero que acudan los bomberos para excarcelar a las víctimas, pero eso seguramente haya sido imposible de determinar con sus explicaciones. Le piden que señalice el lugar y se mantenga en contacto. Pasan los minutos, para usted son horas, oyendo gritar a los heridos, viendo sangre, gente inmóvil… y usted con la angustia de no poder hacer nada.  Esto último está detrás de muchas de las denuncias que luego se producen, cuando quien ha requerido la ayuda afirma, por ejemplo, que pasó ‘más de una hora’ hasta que alguien acudió en socorro de los heridos, cuando luego, al cotejar la actuación, se determina que, por ejemplo, entre la llamada y la llegada de los equipos de emergencia no había pasado ni la mitad de tiempo. ¿Y qué pasaría si mientras llegan, además, usted está haciendo algo, atendiendo a los heridos bajo supervisión y, quizá, salvando a alguien que podría morir antes de que lleguen las ambulancias? Esto es lo que trata de resolver, o al menos, ayudar a resolver, una aplicación para móviles creada por la empresa extremeña Stac’Art. ¿En qué consiste? Pues según su desarrollador, Ángel Cabezón, fundamentalmente en que los servicios de emergencia dispongan desde el primer momento de imágenes del accidente, y puedan ir guiando a la persona que está allí para tomar algunas decisiones que mantengan vivos a los heridos hasta que lleguen los sanitarios. El funcionamiento es, en apariencia, simple. Al pulsar la llamada al 112, esta aplicación activa en el móvil la localización por GPS, ubicando con total precisión el lugar de la emergencia. Ya no es necesario que diga dónde está. Además, también se activa la cámara de vídeo del móvil. Con ello, el servicio de emergencias ya tiene ojos en el lugar: puede evaluar qué recursos necesita, cómo están los afectados y, además, orientar a la persona que está en el lugar para que realice alguna actuación quizá vital en esos primeros momentos. “No se trata de que alguien actúe como un médico sin serlo, sino de dar instrucciones muy elementales sobre, por ejemplo, si hay que mover o no a los heridos, cómo cortar una hemorragia, etcétera”, explica Ángel Cabezón, y añade: “también es muy importante que el 112 se cerciore de que la zona está correctamente señalizada, no vaya a haber otro accidente cuando alguien se tope con el primero”. El vídeo también serviría para discriminar falsas llamadas, que lamentablemente siguen ocupando mucho tiempo y recursos que seguramente sean necesarios para una emergencia ‘de verdad’. Una vez que el equipo sanitario parte hacia el lugar, la señal de vídeo pasa automáticamente al equipo médico que va en la ambulancia, a una tablet o móvil que lleven consigo, de manera que se puede continuar con las instrucciones in situ durante todo el trayecto, hasta que ellos se hacen cargo del accidente. “Se ganan minutos preciosos, tanto en la localización como en los primeros auxilios, y estoy seguro de que eso puede salvar vidas”, comenta el responsable de Stac’Art. La intención de Ángel Cabezón es ofrecer esta aplicación a los servicios 112 de toda España, aunque, por ser extremeño, le gustaría que el de Extremadura fuera pionero en su implantación. “Creo que el coste, que es fundamentalmente el de incorporación de tablets o móviles en las ambulancias del 112, es perfectamente asumible, y más cuando estamos hablando de salvar vidas”, comenta. El dispositivo también se aplicaría por ejemplo para evaluar la situación en el caso de incendios forestales, ya que con la primera llamada se tendrían imágenes del lugar.   DENUNCIAR EL MALTRATO CON EL SILENCIO Pero además, la de atención a accidentes es solo una de las prestaciones que ofrece esta aplicación. Hay otra igualmente relevante, que también podría salvar muchas vidas y que está diseñada para las víctimas de violencia de género. La aplicación dispone de un ‘botón de pánico’ que puede activar cualquier mujer que corra el riesgo de ser agredida. No tendría que explicar nada, ni siquiera identificarse ni hablar: al pulsar, el GPS diría a los cuerpos de seguridad dónde está a punto de producirse la agresión. “Hay veces en que la mujer, cuando su agresor está próximo y en actitud de atacarla, no se atreve a llamar y exponer lo que pasa, puesto que piensa, con razón, que si el agresor la oye puede aumentar su agresividad y las consecuencias para ella serían aún peores”, apunta Ángel Cabezón. Por eso, con esta aplicación no tendría que hablar: bastaría con pulsar y con eso policía y guardia civil sabrían que una mujer corre peligro inmediato de sufrir una agresión, y podrían intervenir en minutos.   GUÍA DE RECURSOS Al margen de estas dos utilidades, las más relevantes, la aplicación cuenta con otros recursos. Por ejemplo, una guía con GPS de ubicación de hospitales, farmacias y centros de salud, que nos dirá dónde se encuentran los recursos sanitarios si los necesitamos cuando estemos en una ciudad que no conocemos. Esta utilidad traza el camino más corto hacia el recurso sanitario. Asimismo, hay otro botón de pánico, este destinado a las personas mayores, que les permite, caso de sufrir algún percance, avisar a emergencias, que igualmente les localiza por GPS para atenderles si se ven imposibilitados para explicar qué les pasa. Otras utilidades accesorias serían un enlace directo a la página web del SES, un correo para poder enviar quejas o sugerencias, botón de acceso al sistema de petición de cita médica, guía completa de recursos sanitarios con direcciones y teléfonos y acceso a las últimas noticias relacionadas con la sanidad.