La Reina Letizia y el príncipe Carlos acudieron ayer a la obligada cita con Zurbarán en el castillo de Auckland. Las penumbras del palacio episcopal acogen desde tiempos inmemoriales la impresionante serie de Las doce de tribus de Israel: Jacob y sus hijos, firmada por el pintor de los monjes hacia 1640 en su estudio de Sevilla. Cuenta la leyenda que el entonces obispo de Durham, Richard Trevor, pagó por ellos 124 libras a finales del siglo XVIII. Aunque el auténtico rescatador de los zurbaranes fue el filántropo Johnathan Ruffer, que adquirió el castillo en el 2012 y puso sobre la mesa del gran comedor 18 millones euros para evitar las dispersión de las pinturas.

Una década después, Ruffer ha logrado no solo exhibir Las doce tribus de Israel en toda su dimensión sino que ha amplificado su alcance con la inauguración de la Spanish Gallery, con préstamos de la National Gallery y la Hispanic Society que han permitido reunir a Zurbarán con Murillo, Velázquez y José de Ribera.

El mecenas británico de 69 años esperaba ansioso la visita de Letizia y Carlos para la anunciadísima inauguración, pero el covid se interpuso en su camino y tuvo que ser su esposa, Jane Ruffer, quien ejerciera de anfitriona: «Como podéis imaginar, Jonathan está muy triste por no haber podido estar presente en un día tan señalado. Pero lo importante es que el trabajo todos estos años ha dado sus frutos, con esta galería representativa de lo mejor del arte español en el norte de Inglaterra«.

De hecho, el castillo de Auckland y el cercano Bowes Museum en Durham han sido rebautizados como «El Prado del Norte», por sus colecciones de arte barroco. La presencia de Letizia y Carlos ha puesto definitivamente en el mapa a este lugar a más de 400 kilómetros de Londres, incorporado ya por méritos propios a esa geografía «angloespañola» repartida por las islas británicas.

Jonathan Ruffer, que se crio en Stokesley (Yorkshire), se sentía de alguna manera en deuda con su tierra y no dudó en destinar parte de su fortuna lograda con un fondo de inversiones de alto riesgo en la City en la preservación del patrimonio artístico e histórico del Castillo de Auckland. «Mi marido se interesó primero por el destino de las pinturas: le parecía una vergüenza que una colección así pudiera dispersarse», relató su mujer. «Al final, compró también el castillo, y su idea fue convertirlo en un centro de atracción turística, y para eso decidió completar la colección con varios préstamos hasta llegar a la Spanish Gallery».

Mortin Ellis, comisaria de las galería, explica sobre la marcha el recorrido temático que arranca con los 12 zurbaranes (más el «Benjamín» que hacía el número 13 y que llegó a ser adquirido en su día por el obispo Trevor), para después viajar imaginariamente hasta Sevilla, hacer una alto ante pinturas de «naturaleza muerta» , admirar de paso el Cardenal Pamphili Felipe IV y la caza del jabalí de Velázquez, o acabar ante el San Fernando de Murillo.

«Murillo fue un pintor bastante conocido en Inglaterra», recalca Ellis, que sin embargo reconoce que a Zurbarán le llegó tarde el reconocimiento. El propio Jonathan Ruffer -que se inició como coleccionista con el paisajismo de Turner y Constable- recordó en su día cómo la colección de Las doce tribus de Israel llegó a ser atribuida erróneamente a José de Ribera, el Españoleto, cuando las diferencias saltan a la vista hasta de un profano en arte: «El contraste entre Ribera y Zurbarán es asombroso. Mientras que Ribera alcanza su cénit a través del drama de la acción, Zurbarán lo consigue mediante la quietud. ¡Es una yuxtaposición fascinante!».